
Regreso a Buenavista - Segunda fase, Septiembre de 2023
Gerda lo tenía claro: “tienen que volver al lugar donde encontraron los tepalcates a por esa tierra”. Es como si la Maestra hubiera tenido esa visión desde antes: hacer fractura de las fracturas, triturar, pulverizar los tepalcates, obtener la chamota y amalgamarla junto a las tierras y arcillas del suelo del lugar. Ese gesto simbólico era irrefutable: recrear desde la rotura un nuevo comienzo, reintegrar toda esa historia en una pieza nueva, añadir una capa más de memoria a la memoria. Así, sin cuestionarlo mucho, convencidos del poder de esa psicomagia, nos hicimos de una pala y unas cubetas y nos lanzamos a la misión de la recolección de las tierras rumbo a Bacalar.

Ahí primero tumbaron la selva, rasparon con las máquinas y luego se fueron; ahora que regresamos, el terraplén ya estaba mucho más aplanado y había nuevas máquinas por la construcción del puente. El plan inicial, dudando mucho si es que lo hubo o que elementos se consideraron en él, era construir el paso del tren sobre la Laguna Conejo rellanando con tierra. No se en que momento los constructores, ingenieros de la SEDENA supongo, se dieron cuenta que esa zona es un punto de conexión fluvial con la Laguna Guadalupe del otro lado. Consultando el simulador de cuencas hidrográficas, la plataforma SIATL del INEGI, se observa claramente una linea de flujo que las conecta. Tampoco hace falta tanta tecnología, si hubieran consultado a la gente de Buenavista lo hubieran descubierto también. Así nos lo habló Fili y también Zulemy, que ese punto se desborda en época de muchas lluvias. El caso es que en algún momento rectificaron su estrategia de relleno e iniciaron la construcción del puente con pilares de hormigón sobre la laguna. Ahí fue que trasladaron en volquetas todo la tierra sobrante del relleno anterior y la amontonaron frente al domo de Buenavista. De ahí recolectamos la tierra roja, el k’ancab. La tierra negra la recogimos a unos 300 metros de la obra del puente, entre la maquinaria y las cabezas cilíndricas de perforación.

(i) En el año 1978 dos trabajadores de PEMEX, sobrevolando el Golfo de México en busca de petróleo, detectaron una estructura geológica inusual en forma de anillo de unos 180 km de diámetro, la mitad situada dentro de la Península de Yucatán y la otra mitad por debajo del mar.
(ii) Actualmente se sabe que este anillo es la huella de la colisión de un asteroide masivo de unos 10 km de diámetro el cual impactó la Tierra hace unos 66 millones de años. Su epicentro se ubica a unos 10 km enfrente de la playa de Uaymitún (topónimo probablemente referente a Uac Mitún Ahau, dios de la muerte del códice Dresde).
(iii) Este evento cósmico, proveniente en su origen del cinturón de asteroides entre las órbitas de Marte y Júpiter, fue la causa principal de la 5a extinción masiva, conocida también como extinción masiva del Cretáceo-Paleógeno, la cual acabó con tres cuartas partes de las especies de plantas y animales en la Tierra.

(iv) En la actualidad estamos viviendo lo que se conoce como la 6a extinción masiva, también conocida como extinción masiva del Antropoceno, la cuál está directamente vinculada al impacto humano sobre la bioesfera en su condición de ‘superdepredador’ global.
(v) Para finales del 2023 está programada la inauguración del proyecto del Tren Maya. Con su trazado que rodéa la Península esta infraestructura está transformando parte de su contexto ecológico y socioambiental, exponenciando una dinámica ya preexistente de fragmentación, reducción del hábitat y pérdida de biodiversidad.
(vi) Estos dos rastros circulares del cráter y el tren sobre la Península representan a su modo los vestigios de la última gran extinción del pasado y la próxima del futuro.

Exposición ‘La Estructura del Impacto’, Centro Cultural Olimpo, Mérida, Yucatán, Octubre 2023

Anomalías gravimétricas y Cuenca del Cenozoico, Emiliano Monroy Ríos