
El día del eclipse descendimos al satunsat laberíntico de las grutas de Calcehtok. Adentrarse a través de la caverna se sentía parecido a un alunizaje: nuestras pisadas desdibujando la difusión perfecta de los suaves montículos de guano de murciélago, el silencio profundo en el cobijo de la piedra dislocado brevemente por algún aleteo de pájaro Toh. A la entrada de la cueva primero encontramos los antiguos haltunes, cuencos esculpidos en piedra que almacenan gota a gota el agua exudada por la punta de las estalactitas. Ahí nos quedamos pasmados un buen rato en la quietud solemne del tic… tic… tic… irregular y lento, propagándose en anillos, rebosando su última gota sobre el espejo. Después de atravesar ese umbral, ya en la oscuridad absoluta prendimos las lámparas. Su luz no llegaba a alumbrar ni de lejos toda la bóveda que nos contenía, aunque si se sentía de algún modo en la oscuridad toda su grandeza. Avanzando hasta topar fondo empezamos a ver restos de ofrendas cerámicas depositadas sobre los estratos minerales y las repisas naturales que se formaban en la pared. Alrededor de ese lugar y ante la presencia de un par de cienpies que manifestaron su presencia, dejamos nuestra ofrenda apoyada entre unas estalagmitas. En cuanto escuchamos que cayó una gota de agua dentro de la vasija, imaginando su futuro petrificado y fundido a la roca, nos dimos media vuelta para la salida.

Ellos utilizarán la violencia
Nosotres encarnaremos la amabilidad
Ellos adoctrinaran desde el miedo
Nosotres seremos académicas del amor
Ellos se agotarán en su soledad
Nosotres tejeremos visiones
Ellos persistirán en su obstinación
Nosotres conjuraremos
Porqué a veces las preguntas suscitan respuestas
Preguntaremos las preguntas más bellas
Hasta que la belleza crezca de esos lugares devastados
Ya vaciada de terror
Traducción de un poema de Alixa García


“Y se levantó también la gran Madre Ceiba (Yaax Imix Che, Ceiba-Verde), en el medio del recuerdo de la destrucción de la Tierra. Se asentó derecha y alzó su copa pidiendo hojas eternas. Ella es la que sostiene el plato y el vaso, la Estera y el Trono de los katunes por ella viven.”
Profecía llamada de “Ah Mucen Cab” en katun 11 Ahau del Chilam Balam.

